INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Factores asociados a la recurrencia
de las fracturas vertebrales tras una vertebroplastia en el adulto mayor
Hugo J. Kurtz Goritz,
Leonardo F. Benolol, Juan Jesus Mazzeo, Cristian A. Angeramo, Eduardo P.
Eyheremendy
Servicio
de Ortopedia y Traumatología, Hospital Alemán, Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
Argentina
RESUMEN
Introducción: Las
fracturas vertebrales osteoporóticas constituyen una causa frecuente de morbilidad
en adultos mayores. Identificar factores de
riesgo de refractura resulta crucial para prevenir complicaciones. Objetivo:
Evaluar variables clínicas e imagenológicas asociadas con la refractura
vertebral. Materiales
y Métodos: Estudio observacional de una serie consecutiva de
pacientes sometidos a cementación entre 2017 y 2024. La cohorte se dividió en 2
grupos: con refractura (CF) y sin refractura (SF) dentro de los 2 años,
definida como nueva fractura en las 2 vértebras adyacentes por encima o por
debajo del nivel tratado. Se compararon variables clínicas, quirúrgicas e
imagenológicas. La densidad ósea se midió usando el promedio de unidades
Hounsfield (UH) en las vértebras adyacentes. Resultados: Se incluyó a 118
pacientes (CF 80, SF 38). No se observaron diferencias significativas en la
edad, el sexo ni las comorbilidades. El antecedente de fractura osteoporótica
fue más frecuente en el grupo CF (42,67% vs. 21,62%, p = 0,03). El número de
vértebras fracturadas fue mayor en el grupo CF (2 vs. 1, p = 0,005). La
densidad ósea debajo de la vértebra tratada fue significativamente menor en el
grupo CF (70 UH vs. 95,69 UH, p = 0,001). En el análisis multivariado, la
densidad ósea inferior fue el único factor predictivo independiente (OR 0,98;
IC95% 0,96-0,99). La mediana de tiempo sin refractura fue de 12 meses. Conclusión:
Una menor densidad ósea en las vértebras adyacentes inferiores al nivel tratado
se asocia con un mayor riesgo de refractura.
Palabras clave:
Osteoporosis; fracturas vertebrales; unidad Hounsfield; vertebroplastia;
densidad ósea; cifoplastia.
Nivel de Evidencia: III
Factors Associated with Recurrent Vertebral Fractures
after Vertebroplasty in Older Adults
ABSTRACT
Introduction:
Osteoporotic vertebral fractures are a common cause of morbidity in older
adults. Identifying risk factors for refracture is
crucial to prevent complications. Objective: To evaluate clinical
and imaging variables associated with vertebral refracture after vertebroplasty. Materials and Methods: An
observational study was conducted including a consecutive series of patients
who underwent vertebral cementation between 2017 and 2024. The cohort was
divided into two groups according to the presence (refracture group, RG) or
absence (non-refracture group, NRG) of refracture within two years, defined as
a new fracture in either of the two vertebrae adjacent above or below the
treated level. Clinical, surgical, and imaging variables were compared. Bone
density was assessed using the mean Hounsfield units (HU) of the adjacent
vertebrae. Results:
A total of 118 patients were included (RG: 80; NRG: 38). No significant
differences were observed in age, sex, or comorbidities between groups. A
history of osteoporotic fracture was more frequent in the RG (42.67% vs.
21.62%, p = 0.03). The number of fractured vertebrae was higher in the RG (2
vs. 1, p = 0.005). Bone density below the treated vertebra was significantly
lower in the RG (70 HU vs. 95.69 HU, p = 0.001). In multivariate analysis,
lower bone density was the only independent predictor of refracture (OR 0.98;
95%CI 0.96–0.99). The median refracture-free interval was 12 months. Conclusion:
Lower bone density in the vertebrae adjacent below the treated level is
associated with a higher risk of vertebral refracture.
Keywords:
Osteoporosis; vertebral fractures; Hounsfield units; vertebroplasty; bone
density; kyphoplasty.
Level of Evidence: III
INTRODUCCIÓN
Las
fracturas vertebrales osteoporóticas son frecuentes en los adultos mayores y se
asocian con dolor, pérdida de la funcionalidad y un mayor riesgo de nuevas
fracturas por acuñamiento. La vertebroplastia es una técnica muy utilizada para
aliviar el dolor y estabilizar estas fracturas; sin embargo, las refracturas
son una complicación relevante e impactan en la morbimortalidad y en el tiempo
de hospitalización.1
El riesgo
de refractura se ha atribuido a diversos factores, como la edad, el sexo, la
densidad ósea y los antecedentes clínicos.2
La densidad ósea se puede evaluar con métodos tradicionales, como la
densitometría ósea; no obstante, estudios recientes proponen el uso de las
unidades Hounsfield (UH), obtenidas a partir de tomografías computarizadas,
como una herramienta útil para estimar la densidad ósea local en las vértebras.3
El
objetivo de este estudio fue identificar factores clínicos, quirúrgicos e
imagenológicos asociados con la refractura vertebral después de una
vertebroplastia, con especial énfasis en el análisis de la densidad ósea medida
en UH en las vértebras adyacentes al nivel tratado.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se
realizó un estudio observacional retrospectivo que incluyó a pacientes
sometidos a una vertebroplastia o cifoplastia por una fractura vertebral
osteoporótica entre enero de 2017 y febrero de 2024, en nuestro hospital. Se
incluyó a pacientes de 50 años o más, con dolor lumbar asociado a una fractura
vertebral producto de un traumatismo de baja energía, con evidencia de fractura
reciente en la tomografía computarizada, tratados inicialmente con
vertebroplastia o cifoplastia, con estudios radiológicos completos (tomografía
computarizada y resonancia magnética) y un seguimiento clínico mínimo de 12
meses.
Se
excluyó a aquellos pacientes con fracturas por traumatismo de alta energía,
tratamientos iniciales con fijación instrumentada, cirugía previa de columna,
fracturas por estallido, con déficit neurológico, de origen patológico (tumoral
o infeccioso), estudios por imágenes incompletos o pérdida del seguimiento
clínico.
Las
variables demográficas y clínicas se obtuvieron de las historias clínicas
electrónicas, y se registraron la edad, el índice de masa corporal, los
antecedentes de diabetes, tabaquismo, el uso crónico de corticoides, el
tratamiento con bifosfonatos y los antecedentes de fracturas vertebrales. Se
registraron, además, parámetros quirúrgicos, como la localización y el número
de vértebras fracturadas, el tipo de procedimiento realizado (vertebroplastia o
cifoplastia), el volumen de cemento utilizado, el patrón de distribución del
cemento, la presencia de fugas (inclusive fugas intradiscales) y la aparición
de una refractura y el tiempo transcurrido hasta la refractura.
Todos los
pacientes tenían una tomografía computarizada preoperatoria de columna torácica
o lumbar, obtenida con un tomógrafo de 320 detectores (Toshiba Aquilion One).
La densidad trabecular ósea se evaluó en UH mediante el sistema PACS. Para cada
paciente, se seleccionaron 2 vértebras por encima y 2 por debajo de la
fractura. En cada una de ellas, se identificó un corte axial a nivel medio del
cuerpo vertebral, complementado con la vista sagital. Sobre dicha región se
colocó una ROI ovalada centrada en el hueso esponjoso, y el sistema calculó
automáticamente el valor de atenuación trabecular. Para el análisis se utilizó
el promedio de las 2 vértebras superiores y el promedio de las 2 inferiores
adyacentes a la fractura.
La
técnica de vertebroplastia percutánea se realizó bajo anestesia general y
condiciones estériles, en la sala de hemodinamia (Azurion 3 M12, Philips). Con
el paciente en decúbito prono, se accedió a la vértebra afectada por vía
transpedicular unilateral o bilateral, según el caso, bajo guía fluoroscópica
en proyecciones anteroposterior y lateral. Se utilizó cemento de
polimetilmetacrilato que fue inyectado lentamente con un sistema mecánico. Al
finalizar, los pacientes permanecieron en observación durante 4 h y fueron
dados de alta el mismo día si no surgían complicaciones.
Análisis estadístico
Las
variables categóricas se analizaron con la prueba χ2, y las variables continuas, con la prueba de la t
de Student. Las variables que resultaron significativas en el análisis
bivariado fueron incluidas en un modelo de regresión logística multivariada
para identificar factores de riesgo independientes de refractura. Se utilizó
una curva ROC para evaluar la capacidad discriminativa de pruebas diagnósticas
y modelos de aprendizaje al determinar el punto de corte óptimo del valor
promedio de UH por debajo de la fractura con el objetivo de facilitar su
aplicación clínica. El tiempo transcurrido sin refractura se estimó con curvas
de Kaplan-Meier. Se consideró estadísticamente significativo un valor p
<0,05.
RESULTADOS
El
análisis incluyó a 476 pacientes, 118 de ellos cumplieron con los criterios de
inclusión. Ochenta sufrieron refracturas (grupo CF) y 38 no tuvieron nuevas
fracturas (grupo SF). La proporción de mujeres fue similar entre ambos grupos:
65 (81,25%) en el grupo CF y 29 (78,38%) en el grupo SF (p = 0,72); y la
mediana de edad fue de 77 años (rango 40-91) y de 79 años (rango 56-95),
respectivamente (p = 0,44).
En cuanto
a las comorbilidades, tres (3,75%) pacientes del grupo CF y tres (8,11%) del
grupo SF tenían obesidad (p = 0,32) y 24 (30%) del primer grupo y nueve
(24,32%) del segundo grupo eran fumadores (p = 0,53). Veintisiete (33,75%) del
grupo CF y 10 (27,03%) del grupo SF tenían antecedentes cardiovasculares (p =
0,47). Nueve (11,25%) del grupo CF y dos (5,56%) del grupo SF recibían
corticoides (p = 0,33), y 18 (22,5%) del grupo CF y cuatro (11,11%) del grupo
SF, bifosfonatos (p = 0,15).
El número
de vértebras fracturadas fue mayor en los pacientes CF (mediana 2, rango 1-7)
que en aquellos SF (1; rango 1-4) (p = 0,005). Los valores promedio de UH por
encima de la fractura fueron significativamente más bajos en el grupo CF (media
69,52; rango 10-230) que en el grupo SF (media 88,96; rango 24,5-189,5) (p =
0,01). De igual forma, los valores promedio de UH por debajo de la fractura
fueron más bajos en el grupo CF (media 70,00; rango 14-135) que en el grupo SF
(media 95,69; rango 37,5-191,5) (p = 0,001).
Durante
la cirugía, la distribución trabecular del cemento fue similar en ambos grupos:
CF 17 (21,25%) y SF 9 (24,32%) (p = 0,71). En 11 (13,75%) pacientes del grupo
CF y cinco (13,51%) del grupo SF, se observó la fuga de cemento hacia el disco
intervertebral adyacente (p = 0,97).
En el
análisis de regresión logística múltiple, las UH promedio por debajo de la
fractura fueron un factor de riesgo independiente de refractura (cociente de
probabilidades [odds ratio, OR] 0,98;
IC95% 0,96-0,99). Sin embargo, las UH promedio por encima de la fractura no
mostraron una asociación significativa (OR 1,00; IC95% 0,98-1,02). El
antecedente de fractura (OR 1,59; IC95% 0,59-4,28) y el número de vértebras
fracturadas (OR 1,47; IC95% 0,91-2,35) tampoco fueron factores de riesgo
significativos. La curva ROC determinó un punto de corte óptimo de 87,75 UH
para el valor promedio por debajo de la fractura, con una sensibilidad del 75%
y una especificidad del 58,3%, según el índice de Youden (Figura 1).
El tiempo
transcurrido sin refracturas, estimado mediante curvas de Kaplan-Meier, fue de
12 meses (Figura 2).
DISCUSIÓN
Este
estudio proporciona una visión integral sobre la incidencia de las fracturas
vertebrales y los factores asociados a estas, con un enfoque particular en el
impacto de las fracturas previas y su relación con la aparición de nuevas
fracturas en segmentos inferiores. Se logró identificar que una menor densidad
ósea promedio en las vértebras ubicadas por debajo del nivel de la fractura,
medida en UH, fue un factor de riesgo independiente para nuevas fracturas tras
una vertebroplastia.
Se ha
publicado la asociación entre las fracturas previas y el aumento en la
incidencia de nuevas fracturas en segmentos adyacentes.4
Una fractura inicial podría aumentar la aparición de fracturas adicionales en
la columna vertebral, lo cual podría atribuirse a cambios biomecánicos que
alteran la distribución de cargas, incrementando el riesgo de fracturas en
vértebras cercanas, especialmente en niveles inferiores. En estudios previos,
como el de Melton,5 se halló que
las fracturas vertebrales pueden debilitar la estructura ósea circundante, y
favorecer la aparición de nuevas fracturas. En nuestro estudio, los pacientes
con fracturas previas y un mayor número de vértebras fracturadas tuvieron una
tasa más alta de refractura. Sin embargo, estas variables no mantuvieron
significancia en el análisis multivariado.
En
investigaciones previas, se ha señalado que el uso prolongado de corticoides
puede llevar a una reducción significativa en la densidad mineral ósea,
incrementando el riesgo de fracturas.6
Aunque, en nuestro estudio, el uso de corticoides no fue estadísticamente
significativo como factor de riesgo para las refracturas, es importante señalar
que los pacientes del grupo CF usaban el doble de corticoides que los del grupo
SF (SF 5,56% vs. CF 11,25%). Esto sugiere que, aunque no hubo un impacto
directo en los resultados, no se debe subestimar el efecto acumulativo de los
corticoides en la salud ósea a largo plazo.
Los
resultados indican que los pacientes con antecedentes de fracturas tienen una
menor densidad ósea en estos segmentos, lo que podría indicar un debilitamiento
estructural que aumenta la susceptibilidad a nuevas fracturas.
Este
hallazgo es consistente con lo del estudio de Sornay-Rendu y cols.,7 quienes identificaron que las fracturas
vertebrales previas son un fuerte factor predictivo de la pérdida ósea en los
segmentos adyacentes, esto refuerza la idea de que las fracturas previas
contribuyen significativamente al deterioro de la salud ósea en las vértebras
cercanas.
La
detección de estos factores de riesgo es crucial para el manejo clínico de los
pacientes. En este contexto, el valor de corte de 87,75 UH en las vértebras
inferiores a la fractura, determinado a través de la curva ROC, muestra una
sensibilidad del 75% y una especificidad del 58%, lo que puede facilitar la
identificación temprana de pacientes en riesgo de sufrir una refractura. Un
enfoque preventivo que incluya la monitorización regular de estos pacientes con
antecedentes de fracturas, así como la aplicación de este umbral de riesgo,
puede ser fundamental para reducir la incidencia de nuevas fracturas.
Estrategias, como el tratamiento con bifosfonatos, el aumento de la actividad
física y la educación sobre la prevención de caídas, son esenciales para mejorar
la salud ósea y la calidad de vida de estos pacientes. Este enfoque se alinea
con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de 2019 que
enfatizan la importancia de la intervención temprana en poblaciones de alto
riesgo. Es importante señalar algunas limitaciones de este estudio. Su
naturaleza retrospectiva puede introducir sesgos de selección y limitar la
capacidad de establecer relaciones causales. Además, la población estudiada se
limitó a pacientes de un solo centro médico, lo que puede afectar la
generalización de los resultados a otras poblaciones. Además, el tamaño de la
muestra fue relativamente pequeño, lo que podría haber limitado la potencia
estadística de algunos análisis.
CONCLUSIONES
Los
pacientes con un promedio de UH inferior a 87,75 en las vértebras inferiores a
la fractura tienen un mayor riesgo de refractura. Este hallazgo permite
establecer un umbral clínico útil para identificar a individuos más
vulnerables. En estos pacientes, se recomienda un seguimiento más estricto y
una educación proactiva orientada a la prevención, estrategias que podrían
mejorar su calidad de vida y disminuir la morbilidad asociada a nuevas
fracturas.
Se
necesitarán estudios prospectivos para evaluar si intervenciones, como el
cementado preventivo en este subgrupo de alto riesgo, podrían ofrecer
beneficios superiores a los del seguimiento convencional.
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ORCID de L. F. Benolol: https://orcid.org/0009-0004-8319-3131
ORCID de C. A. Angeramo: https://orcid.org/0000-0001-7833-9416
ORCID de J. J. Mazzeo: https://orcid.org/0000-0001-5531-2624
ORCID de E. P. Eyheremendy: https://orcid.org/0000-0002-9884-7044
Recibido el 22-8-2025. Aceptado
luego de la evaluación el 12-12-2025 • Dr.
Hugo J. Kurtz Goritz • hugo_kurtz03@hotmail.com
• https://orcid.org/0009-0002-9266-8907
Cómo
citar este artículo: Kurtz Goritz HJ, Benolol LF, Mazzeo JJ, Angeramo CA,
Eyheremendy EP. Factores asociados a la recurrencia de las fracturas
vertebrales tras una vertebroplastia en el adulto mayor. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2026;91(1):33-38. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.1.2219
Información del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.1.2219
Fecha de publicación: Febrero, 2026
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
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