INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Análisis
clínico-radiológico de la prótesis total de rodilla OMICRON 2®. Estudio
multicéntrico con seguimiento a largo plazo
Carlos
Vega,*,** Favio
Moruno,*,** Javier
Megey,* Wilmer Jimenez,* Carlos
F. Satragno#
*Unidad de Rodilla, Hospital
Municipal Central de San Isidro
“Dr. Melchor Á. Posse“, Buenos Aires,
Argentina
**Unidad de Cadera y Rodilla, Hospital
Zonal de Agudos
“Dr. Carlos A. Bocalandro“, Buenos
Aires, Argentina
#Unidad de Cadera y Rodilla, Hospital
Municipal “Bernardo Houssay”,
Buenos Aires, Argentina
RESUMEN
Introducción: La artroplastia total
de rodilla es el tratamiento ideal para la artrosis severa.
El sistema OMICRON
2®, introducido en la Argentina, en 2009, desarrolló mejoras en el diseño e instrumental destinadas a optimizar y aumentar la supervivencia del implante. Materiales y Métodos: Se llevó a cabo un estudio
observacional, longitudinal y retrospectivo sobre 1346 artroplastias totales de rodilla
realizadas entre 2009 y 2024, en tres hospitales de la provincia de Buenos Aires. Presentamos
el seguimiento clínico-radiológico completo de 616 pacientes. Se utilizaron los cuestionarios KSS y WOMAC
para valorar la funcionalidad en el
tiempo con radiografías estandarizadas. La
supervivencia se definió como la permanencia del implante en el sitio, sin
revisión, evaluado mediante curvas
de Kaplan-Meier. Resultados: La
media de edad era de 71.6 años. El diagnóstico más frecuente fue gonartrosis primaria (86%). La supervivencia del implante a los 15
años fue del 92,4%. El puntaje KSS
mejoró de 37,5 antes de la cirugía a 85,1 a los 15 años, y el puntaje
WOMAC, de 89,2 a 15,5. El 89,8%
no tenía signos
de aflojamiento al final del seguimiento; solo un 2% presentó cambios mínimos
femorales. Las complicaciones fueron
infecciones (2,7%), aflojamiento séptico, fracturas periprotésicas e inestabilidad. Conclusión: El sistema OMICRON 2® tuvo un buen rendimiento clínico y radiológico, con una alta supervivencia a largo plazo; es una opción confiable en la artroplastia
total de rodilla.
Palabras clave: Artroplastia de rodilla; artrosis; OMICRON 2®; supervivencia.
Nivel
de Evidencia: IV
Clinical and Radiographic Evaluation of the OMICRON 2® Total Knee Prosthesis: A Multicenter Study with Long-Term
Follow-up
ABSTRACT
Introduction: Total knee arthroplasty is the ideal
treatment for severe osteoarthritis. The
OMICRON 2® system, introduced in Argentina in 2009, incorporated improvements
in implant design and instrumentation to optimize and prolong implant survival.
Materials
and Methods: A retrospective, longitudinal, observational study
included 1,346 total knee arthroplasties performed between 2009 and 2024 at three hospitals in the province
of Buenos Aires.
Complete clinical and radiographic follow-up
data are presented for 616 patients. The Knee Society Score (KSS) and Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis Index
(WOMAC) were used to assess function over time, together
with standardized radiographs. Implant survival was defined as retention
of the implant without revision and was assessed using Kaplan-Meier curves. Results: The
mean age was 71.6 years. The most common
diagnosis was primary
knee osteoarthritis (86%).
Implant survival at 15 years was 92.4%. The KSS improved
from
37.5
preoperatively to 85.1 at 15 years, and the WOMAC
score improved from 89.2 to 15.5 over the same period. At the end of follow-up, 89.8% of patients had no signs of
loosening, and only 2% showed minimal femoral changes. Complications included infections (2.7%), septic loosening, periprosthetic fractures, and instability. Conclusion: The OMICRON
2® system demonstrated good clinical and radiographic performance, with high long-term implant
survival, and is a reliable
option for total
knee arthroplasty. Keywords: Knee
arthroplasty; osteoarthritis; OMICRON 2®; survival.
Level
of Evidence: IV
La artroplastia total de
rodilla (ATR) es, actualmente, el procedimiento de referencia para el
tratamiento de la artrosis severa.1,2 Al ser una cirugía
cada vez más frecuente en los últimos
30 años, se han producido mejoras significativas
en los implantes y el instrumental.3 Los resultados se describen como el resultado de
varias variables, como la supervivencia, la cinemática, la función y la
satisfacción del paciente.4-6
El perfil actual del
paciente con indicación de una ATR
en términos de edad y progresión de la enfermedad es muy variable según las
diferentes publicaciones, con pacientes cada vez más jóvenes.7,8
Para los pacientes con
artrosis que tienen una esperanza de vida de 20 a 40 años, contar con datos
fiables de seguimiento a largo plazo sobre la
ATR constituye una base sólida para la toma de decisiones. Por lo tanto,
los estudios sobre el seguimiento a largo plazo tras una ATR realizada en la última década merecen
mayor atención, a pesar de los inconvenientes y las
limitaciones logísticas.9,10 Además, contar con evidencia de implantes con uso
a largo plazo puede servir para evaluar la calidad y el rendimiento de los
nuevos dispositivos.11
Los expertos en diseño de
prótesis y los cirujanos están continuamente desarrollando nuevos implantes y
técnicas quirúrgicas que pueden aumentar la supervivencia del implante y
mejorar los resultados después de este procedimiento.
El sistema de ATR OMICRON 2® de la Ortopedia IMECO S.A.
se introdujo en el mercado nacional en 2009 certificado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología; desde entonces, se distribuye en todo el país.
El objetivo de este estudio fue evaluar los resultados clínicos
y radiológicos a largo plazo,
así como las tasas de supervivencia de la prótesis de
rodilla OMICRON 2®.
El implante usa un sistema de constricción estabilizado posterior con un poste que está integrado para adaptarse a la
pérdida del ligamento cruzado posterior (Figura 1).
Se mejoró el diseño
con respecto a su predecesor (prótesis OMICRON 1®) para lograr
una alineación mecánica, lo cual permite un equilibrio entre
la resección ósea (bone balancing) y el balance de las estructuras ligamentarias y capsulares (técnica de la brecha o gap balancing).
Cuenta con elementos más anatómicos, diseñados para la fijación con cemento
quirúrgico.
Los componentes femorales
están fabricados con una aleación de cromo, cobalto y molibdeno, cuenta con un
único radio de giro, lo que mejora la congruencia articular femorotibial. Este componente se modificó para ser más anatómico y direccionado con respecto
a la tróclea, lo que supone una distinción entre los componentes derecho e izquierdo. Se profundizó el surco
troclear para permitir un deslizamiento más amigable para la rótula. Posee un
cajón más pequeño, proporcional al tamaño del componente femoral que permite
conservar stock óseo.
Los componentes tibiales diseñados de igual modo,
en aleación de cromo, cobalto
y molibdeno, son modulares,
con un vástago central corto.
La base tibial se diseñó
con una simetría bilateral, de bordes
curvos en la región posterior que logra una adaptación adecuada
de la tibia (Figura 2).
La quilla cuenta con dos aletas antirrotatorias y un tamaño menor respecto al implante
previo. La cara interna del componente femoral y la superficie inferior
del componente tibial tienen un macrotexturizado que mejora la fijación
del cemento
(Figura 3).
El polietileno que se usa
es de alto entrecruzamiento para evitar el desgaste precoz y posee incorporado
3º de pendiente posterior. La alineación femoral fue orientada por una guía
intramedular y la alineación tibial, por una extramedular, con la posibilidad
de aumentar la pendiente posterior hasta 7º, según el paciente y el criterio
del cirujano.
El instrumental de colocación se basa en una técnica
anatómica guiada por una alineación mecánica que permite la liberación secuencial de las
partes blandas.
Los datos de
supervivencia de un implante no están restringidos solo al diseño, sino también
a una serie de variables con respecto
a la técnica quirúrgica. Considerando esto, se eligió una serie de hospitales de la provincia
de Buenos Aires, en los cuales se unificaron los criterios de selección.
Durante gran parte de la
implementación del estudio, la prótesis OMICRON 2® fue asignada a 16 hospitales
públicos de la provincia de Buenos Aires,
por el Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI),
lo que permitió una distribución de gran volumen. De este grupo, se
seleccionaron los que cumplían los siguientes criterios:
• hospitales en los
que se pudo acceder a los registros clínico-radiológicos durante todo el seguimiento,
• uso del mismo abordaje, implante e instrumental,
• uso de la misma técnica
de resección medida
con equilibrio de los espacios
en flexión y extensión, en todos los casos,
• técnica de cementación estandarizada, buscando
optimizar el lecho óseo,
• determinación de la rotación externa del componente femoral
mediante el eje, transepicondíleo en todas las cirugías,
• rotación del componente tibial, orientada por la tuberosidad
anterior de la tibia,
• uso de una misma marca
de cemento quirúrgico (fabricación nacional).
Teniendo en cuenta los criterios de selección mencionados, se realizó un estudio observacional de tipo longitudinal retrospectivo, en tres
hospitales de la provincia de Buenos Aires
(Hospital Municipal Central de San Isidro “Dr. Melchor Á. Posse“, Hospital Zonal de Agudos “Dr. Carlos A. Bocalandro“, Hospital Municipal “Bernardo Houssay”).
Se realizaron 1346 ATR entre 2009 y 2024, solo 616 pacientes
pudieron completar el análisis clínico-radiológico, los restantes se perdieron
en el seguimiento o habían muerto. La pérdida de seguimiento se fue registrando
en la medida en que los pacientes
no concurrían a los controles
y no se logró un contacto posterior. Los pacientes
fallecidos que se pudieron identificar, se registraron según los registros
hospitalarios y mediante
contacto telefónico con
familiares o conocidos.
Se incluyeron pacientes
con artroplastia primaria de rodilla. Las cirugías de revisión fueron excluidas
del estudio. La supervivencia se definió como la permanencia del implante en su
sitio en el control final.
Los resultados clínicos y funcionales fueron registrados en cada hospital
por varios examinadores, de manera estandarizada, cegados a la hora de realizar el estudio, utilizando cuestionarios específicamente dirigidos
para estos pacientes en el
período pre y posoperatorio. La base de datos se utilizó en combinación con una
revisión retrospectiva de historias
clínicas, para recopilar
datos demográficos (edad, sexo, índice de masa corporal) y quirúrgicos.
Se utilizó la curva de Kaplan-Meier para determinar la supervivencia del
implante a los 15 años de su colocación. Se implementaron los puntaje KSS (Knee Society Score) y el cuestionario WOMAC (Western Ontario and McMaster Universities Osteoarthritis Index) para determinar la función de los pacientes.
Se solicitó el permiso
correspondiente al comité
de ética de cada hospital
para obtener los datos de los pacientes. Desde el punto de vista de la supervivencia del implante, la tasa de éxito fue del 92,4%
(p = 0,924) para el tamaño
de la muestra en seguimiento que tuvo lugar
en este estudio
(616 pacientes), el tamaño muestral
mínimo requerido es de n = 300 pacientes, por lo cual el margen
de error es del 0,03%,
una precisión estándar
para estudios clínicos.
La edad media de los pacientes en el momento
de colocar la prótesis era de 71.6 años, el 67,2% eran mujeres y el
32,8%, hombres. El peso promedio
era de 80,9 kg y el índice
de masa corporal
promedio, de 29,2 kg/m2
(Tabla 1).
En el 48,2% de los casos,
la operación se realizó en la articulación de la rodilla izquierda, en el 51,8%
en la derecha. El deseje más frecuente fue el varo
(71,1%) y, en menor medida, el valgo (28,9%). Todos los pacientes tenían
competencia ligamentaria lo que permitió usar prótesis primarias.
El diagnóstico más
frecuente que condujo a la cirugía fue gonartrosis primaria (86%) y, en menor
medida, artritis reumatoide (6%), artrosis postraumáticas (4%), secuela de osteonecrosis femoral
(2,5%), artrosis por artritis
séptica (2%) (Tabla 2).
Los pacientes perdidos
(730) eran ligeramente más longevos (73.8 años en promedio) que quienes
lograron el seguimiento completo. En cuanto al resto de la similitud
demográfica, no existían diferencias estadísticamente significativas en la
distribución por sexo o índice de masa corporal (p >0,05).
La planificación prequirúrgica se realizó con radiografías de ambas rodillas
de frente con carga, una de perfil con
30º de flexión y una axial de rótula que permite una visión global de la
articulación comprometida.12
Se indicó, de manera
estandarizada, profilaxis antibiótica 30 min antes
de la incisión cutánea, así como la profilaxis
antitrombótica en el posquirúrgico inmediato.
Todos los pacientes fueron
operados mediante un abordaje pararrotuliano medial.
Las prótesis fueron
implantadas con una técnica de resección medida e instrumental estándar. La
rótula fue evertida y resuperficializada
según el criterio del cirujano y en función de las particularidades del hueso.
Como regla general, se reemplazó la rótula en los casos
con gran destrucción del cartílago rotuliano. Se contraindicó esta técnica en rótulas con un grosor
<20 mm por el riesgo
de fractura.13 La resuperficializacion se realizó en el 61,5% de los pacientes.
Se utilizó fijación con
cemento quirúrgico durante la implantación de todos los componentes, haciendo
énfasis en la preparación del lecho óseo, con un hueso esponjoso limpio y seco
para una mejor interdigitación. Se aplicó cemento en la superficie ósea y en el
implante, incluida la quilla, la cual se cementó en todas las prótesis.
El análisis radiológico
estuvo a cargo de dos cirujanos independientes en cada hospital. La
supervivencia del implante y su estabilidad se valoraron por la presencia de signos de aflojamiento en zonas estandarizadas alrededor de los componentes.
El sistema elegido por los autores
para la determinación radiológica de la estabilidad fue el de Meneghini y cols.
y Kumar y cols. (Figura 4).9,14
A fin de informar los
resultados radiológicos para el último control se utilizó la base de datos
digital de cada centro hospitalario (616 pacientes) de nuestra población
de estudio. Las radiografías de los pacientes
restantes no estaban disponibles por la pérdida
en el seguimiento. Los pacientes
que fallecieron en el transcurso del seguimiento fueron
identificados por los registros hospitalarios y constatados con los familiares
de manera telefónica.
El 89,8% de los implantes
al final del seguimiento no tenían cambios radiológicos o signos de
aflojamiento. El 8,2% presentó
cambios sugerentes de osteólisis de menos de 1 mm en zonas 1 y 2 en el
componente tibial. El restante 2% tenía cambios mínimos de menos de 2 mm en el
componente femoral en zona 1, sin llegar a mostrar signos claros de
aflojamiento.
Los resultados funcionales se evaluaron
mediante el cuestionario KSS (Tabla 3). El puntaje total (valor máximo 100) mejoró significativamente de un promedio
de 37,5 antes
de la operación a 91,6 en el control al año (p <0,001),
90,2 a los 5 años (p <0,001), 87,9 a los 10 años (p <0,001) y 85,1 a los
15 años. Nuestros resultados son consistentes con los datos publicados en la
bibliografía actual. Así mismo, el
puntaje del cuestionario WOMAC (peor resultado 96) mejoró de un promedio
prequirúrgico de 89,2 a 15,5 en el seguimiento final.
La mejoría en los
puntajes KSS y WOMAC en nuestro estudio tiene como principal fortaleza el
proporcionar información basada en un seguimiento clínico y radiológico a largo
plazo.
La principal limitación fue la pérdida
secuencial de pacientes, esta pérdida de seguimiento, aunque
con una cifra considerable, no es sorprendente y
ciertamente coincide con las de otros estudios a largo plazo. Sin embargo, el
intervalo de confianza del 95% para la supervivencia del implante a los 15 años fue 90,31-94,49%, esto indica una alta precisión estadística con un
margen de error del 2,09% y la solidez del estudio.
Las características de diseño del reemplazo total de rodilla
OMICRON 2® se han mantenido como una constante a lo largo de los años. Los
resultados funcionales favorables del sistema y su supervivencia a los 15 años
hablan del éxito de su diseño.
Como tal, la prótesis OMICRON
2® representa el estándar para la comparación de sistemas de ATR en
las instituciones del estudio.
Las complicaciones se detallan en la Tabla 4, aunque la mayoría
no estaba relacionada con los implantes.
Se realizaron 23 cirugías
de revisión. Cinco
de ellas fueron
por aflojamiento séptico,
y se trataron con una revisión
en 2 tiempos.
Se produjeron tres fracturas
periprotésicas con gran compromiso de stock óseo que obligó a realizar
una revisión por una prótesis
de mayor constricción.
El aflojamiento aséptico en 10 pacientes
fue motivo de revisión; en este caso, se pudo constatar una colocación
en varo del componente tibial en siete pacientes y una mala rotación del
componente femoral en tres, lo que provocó osteólisis y aflojamiento temprano.
Tres pacientes tuvieron que someterse
a una nueva cirugía por inestabilidad y dos, por dolor persistente en la cara anterior de la rodilla, no tenían resuperficializada la rótula.
Se registró una tasa de
infecciones del 2,7% entre infecciones crónicas (5 pacientes) y agudas (12
pacientes), estas últimas se resolvieron con la implementación precoz de desbridamiento, antibiótico y retención del implante.
Este estudio describe los
resultados a largo plazo de una serie consecutiva de 616 pacientes en el
período comprendido entre 2009 y 2024, y en general, la supervivencia del 92,4%
a los 15 años es buena (Figura 5).
Las radiografías simples son la modalidad más utilizada para determinar la alineación de los componentes, aunque el estudio
de referencia es la tomografía computarizada 3D.15,16 Utilizamos el sistema de evaluación y puntaje
radiológico de ATR de la KSS,17 una herramienta
aceptada para el análisis radiológico.18,19
Pensamos que la
restauración de la alineación juega un papel importante en la mejora de la
supervivencia del implante20 y el resultado
funcional.21,22 La edad del paciente puede influir en la supervivencia. Algunas series de
reemplazos de rodilla
cementados en pacientes jóvenes con artritis
reumatoide han logrado
excelentes tasas de supervivencia con seguimientos prolongados.23,24 Sin embargo, estos buenos resultados pueden verse influenciados por la menor actividad en
pacientes con artritis inflamatoria.
En general, los pacientes
jóvenes tienen mayores
exigencias físicas y una mayor esperanza de vida, lo que genera más estrés mecánico sobre los
implantes.
Roberts y cols.
descubrieron que la supervivencia aumentó significativamente en mujeres y
pacientes añosos.25 Las tasas de supervivencia a los 5 años
informadas por Julin y cols. fueron del 92% y el 95% en pacientes <55 años y
de 56 a 65 años, respectivamente, en comparación con el 97% en pacientes >65
años.26 Los
pacientes con menos edad tuvieron tasas de revisión más altas por razones no
infecciosas. Keenan y cols. informaron sobre la supervivencia a los 10 años de la ATR cementada en pacientes <55
años en el momento de la cirugía,
y compararon el resultado
funcional con el de pacientes >55 años.27
Durante el desarrollo de este estudio,
se produjo una pérdida en el seguimiento del total de los 1346 pacientes, a los 12 a 15 años, 106 pacientes
fallecieron y 624 se perdieron. Los pacientes perdidos
tenían más de 85 años en el momento de la evaluación; por lo tanto,
es lógico suponer que muchos de ellos habían fallecido.
La reducción del número
de pacientes es un fenómeno
típico en los estudios de reemplazo articular a largo plazo, lo que reduce los puntajes de
función como parámetro discriminante.28,29 Existen estudios que describen que el 82% de las ATR tienen una duración aproximada de 25
años.30 Callaghan
y cols. informaron sobre 26 pacientes vivos restantes de una cohorte inicial de
86. A pesar del excelente puntaje KSS
de 89, el puntaje de función descendió a 67.31 Los informes de seguimiento mínimo de 15 años
después de una ATR no son
abundantes, y varias publicaciones tratan sobre implantes que ya no se usan
comúnmente. Van Loon y cols. hicieron
un seguimiento de 102 ATR cinemáticas
cementadas entre 10 y 15 años e informaron una supervivencia del 62% a los 14
años, y las principales razones para
la revisión fueron la infección profunda y el desgaste.32 Buechel informó
una supervivencia del 83% a los 16 años.33 Ito y cols. examinaron 36 rodillas en 25
pacientes con artritis reumatoide y comunicaron una supervivencia del 93,7% a
los 15 años.34
Por lo antes mencionado, nuestros resultados se comparan con los de la bibliografía internacional; sin embargo, no logramos contrastar el presente trabajo
con estudios nacionales, ya que no se reportan
estudios a largo
plazo de implantes protésicos
nacionales.
Este estudio tiene una
serie de fortalezas y limitaciones que deben considerarse al interpretar sus
resultados. Entre las principales ventajas, se destaca
el período de seguimiento que permite valorar
la durabilidad real del implante
a largo plazo, donde la supervivencia de la prótesis
es un indicador clave de éxito clínico.
Al tratarse de un
estudio observacional, se obtiene información representativa del desempeño de la prótesis
en condiciones clínicas habituales, abarcando
una población diversa
y reflejando prácticas
quirúrgicas rutinarias. Por último, el tamaño de la muestra y la disponibilidad de datos
longitudinales permiten realizar análisis estadísticos fidedignos.
No obstante, el estudio
también presenta limitaciones inherentes a su diseño. La principal limitación
es la falta de un grupo de control y la alta pérdida en el seguimiento que
representaría un sesgo del estudio especialmente de selección y de información. La dependencia de registros
clínicos retrospectivos representa un riesgo de sesgo, porque pueden contener
datos inexactos.
A su vez, los cambios o
errores en las técnicas quirúrgicas utilizadas en el período de estudio podrían
haber influido en los resultados. Un ejemplo de lo descrito
pueden ser los cinco casos de aflojamiento aséptico que ocurrieron, tienen que ver con un error en
la técnica quirúrgica debido a una incorrecta orientación de estos.
Estos aspectos deben ser
considerados al interpretar la validez y aplicabilidad de los hallazgos,
reconociendo que, si bien el diseño
retrospectivo ofrece una valiosa aproximación al comportamiento de la prótesis
en la práctica clínica real, sus conclusiones requieren
ser complementadas por otros diseños
metodológicos más controlados para confirmar la veracidad de los resultados.
Comunicamos una buena supervivencia (92,4%) en un grupo de 616 ATR con el sistema OMICRON
2® tras un seguimiento de 15 años.
Las características de
diseño únicas de este sistema se han mantenido constantes a lo largo de su
relativamente larga vida clínica que, a menudo, en otros sistemas, se cambian
antes de la publicación de los resultados a largo plazo.
El sistema OMICRON 2® sigue teniendo
una buena supervivencia a largo plazo, con una media de 15 años.
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Recibido el 7-9-2025. Aceptado luego de la evaluación el 25-7-2026 • Dr. FAVIO
MORUNO • faviomrc@gmail.com • https://orcid.org/0000-0002-9522-4079
Cómo citar
este artículo: Vega C, Moruno
F, Megey J, Jimenez W, Satragno CF. Análisis clínico-radiológico de la prótesis
total de rodilla
OMICRON 2®. Estudio
multicéntrico con seguimiento a largo plazo. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2026;91(5):427-437.
https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.5.2225
Información
del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.5.2225
Fecha
de publicación: Octubre, 2026
Conflicto
de intereses: Los doctores Carlos Vega y
Favio Moruno son consultores médicos remunerados de IMECO S.A. El resto de los autores no declaran conflictos de intereses.
Copyright: © 2026, Revista de la Asociación Argentina de Ortopedia y
Traumatología.
Licencia: Este artículo está bajo una Licencia Creative Commons
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