INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Tumor tenosinovial
de células gigantes en el retropié. Tratamiento artroscópico
y resultados clínicos
Héctor
Masaragian, * Horacio Herrera, **
Daniela Blanco,* Martín Rofrano, **
Leonel Rega, * Pablo Yapur**
*Unidad de Pierna, Tobillo
y Pie, Servicio de Ortopedia y Traumatología, Clínica
Bazterrica, Ciudad Autónoma
de Buenos Aires,
Argentina
**Unidad de Pierna, Tobillo
y Pie, Servicio de Ortopedia y Traumatología, Hospital
Alemán, Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, Argentina
RESUMEN
Introducción: El tumor tenosinovial de células gigantes
es una proliferación sinovial benigna,
pero de comportamiento agresivo
local, cuya presentación en el retropié es infrecuente y desafiante. Objetivo: Evaluar los resultados clínicos
y la tasa de recidiva en pacientes con un tumor tenosinovial de células gigantes del tobillo o la
articulación subastragalina tratados con una sinovectomía artroscópica, sin radioterapia adyuvante. Materiales y Métodos: Estudio observacional de
7 pacientes tratados exclusivamente mediante artroscopia, entre 2014 y 2023,
con un seguimiento mínimo de 24 meses. Se
analizaron los puntajes de la escalas de la AOFAS y la escala analógica
visual, y se monitoreó la recidiva con resonancia magnética. Resultados: Se trataron 4 formas difusas
y 3 localizadas. Se logró la resección completa en todos
los casos. El puntaje de la escala
de la AOFAS mejoró
significativamente de 63,43 a 94,57 (p <0,001) y el dolor se redujo de 5,71
a 0,43 (p <0,001). No se
registraron complicaciones ni recidivas tras un seguimiento promedio de 57.4 meses. Conclusiones: En nuestra
serie, con la sinovectomía artroscópica, los resultados clínicos fueron
satisfactorios y no hubo recidiva
durante el seguimiento. La técnica podría considerarse una alternativa
eficaz en casos seleccionados donde sea técnicamente factible lograr una
resección completa del tejido patológico, evitando potencialmente la necesidad
de radioterapia adyuvante.
Palabras clave: Tumor tenosinovial de células gigantes; sinovitis vellonodular pigmentada; artroscopia; tobillo; articulación
subastragalina; sinovectomía.
Nivel de Evidencia: IV
Tenosynovial Giant Cell Tumor of the Hindfoot: Arthroscopic Treatment and Clinical Outcomes
ABSTRACT
Introduction: Tenosynovial giant cell tumor is a benign synovial
proliferation with locally aggressive behavior. Its occurrence in the hindfoot is
uncommon and challenging. Objective: To evaluate the
clinical outcomes and recurrence rate in patients with tenosynovial
giant cell tumor of the ankle or
subtalar joint treated with arthroscopic
synovectomy without adjuvant radiotherapy. Materials and Methods: An observational study was conducted
on seven patients treated exclusively by arthroscopy between 2014 and
2023, with a minimum follow-up of 24 months. The American
Orthopaedic Foot & Ankle
Society (AOFAS) score and the Visual
Analog Scale (VAS) for pain were analyzed, and recurrence was monitored by magnetic resonance imaging. Results: Four diffuse and three localized forms were treated. Complete resection
was achieved in all cases. The AOFAS score improved
significantly from 63.43 to 94.57 (p < 0.001), and the VAS pain score decreased from 5.71 to 0.43 (p < 0.001).
No complications or recurrences were observed after
a mean follow-up of 57.4 months. Conclusions: In our
series, arthroscopic synovectomy yielded satisfactory clinical outcomes, with no recurrences observed during follow-up. This technique may be considered an effective
alternative in selected cases where
complete resection of the pathological tissue is technically feasible, potentially avoiding the need
for adjuvant radiotherapy.
Keywords: Tenosynovial giant cell tumor; pigmented villonodular synovitis; arthroscopy; ankle; subtalar joint; synovectomy.
Level of Evidence: IV
El tumor tenosinovial de células
gigantes (TTCG), antes
denominado sinovitis vellonodular pigmentada, es una proliferación
benigna de la membrana sinovial con un comportamiento localmente agresivo.
Desde el punto de vista clínico, se presenta con dolor persistente, inflamación articular, rigidez
progresiva e incluso
derrame, lo que dificulta el diagnóstico diferencial
con cuadros inflamatorios o traumáticos frecuentes, como los esguinces o las
sinovitis específicas de origen mecánico o inflamatorio.1 Su diagnóstico
temprano y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar la progresión
a la degeneración articular o deformidad estructural.2
El TTCG se manifiesta de dos formas:
nodular o localizada (TTCG-L) y difusa
(TTCG-D), la forma
localizada aparece como nódulos
bien delimitados, con menor agresividad y una baja tasa de recidiva, y es más frecuente en manos y pies. En cambio, la forma
difusa compromete extensamente la membrana sinovial, puede extenderse a bursas y vainas tendinosas, se asocia con mayor daño
articular y una tasa elevada de recidiva, si no se realiza la sinovectomía
completa (Figuras 1 y 2).2,3
La articulación más
afectada es la rodilla (70-80%), seguida de la cadera (10-20%). El compromiso
del tobillo representa únicamente el 2-4% de los casos y es aún menos frecuente en articulaciones, como la subastragalina, la tarsometatarsiana o las interfalángicas. La baja prevalencia de esta afección
en el tobillo y el pie implica
un desafío diagnóstico mayor.
La presentación clínica
suele ser insidiosa y puede confundirse con otros cuadros
articulares.1-3 Desde el
punto de vista imagenológico, inicialmente, las radiografías y la tomografía
computarizada pueden revelar
erosiones subcondrales con un espacio articular conservado. La resonancia
magnética (RM) es el estudio diagnóstico de elección, pues permite visualizar
las proliferaciones sinoviales y los depósitos de hemosiderina, característicos de esta enfermedad. En casos más avanzados, se pueden observar múltiples erosiones
óseas o el compromiso extrarticular, lo cual complejiza el abordaje terapéutico (Figura 3).3,4
El tratamiento principal
es quirúrgico, y la sinovectomía artroscópica o abierta es la modalidad
terapéutica de elección para lograr la resección
del tejido sinovial
afectado. El TTCG-D tiene una tasa de recidiva que varía entre el
10% y el 50%, especialmente cuando el compromiso extrarticular impide una resección completa. En una serie
de 76 pacientes con TTCG de tobillo, la tasa de recidiva fue del 11%,
exclusivamente en la variante difusa.1,4
Cuando la agresividad clínica
es mayor o ante una recidiva posquirúrgica, algunos autores proponen
la radioterapia adyuvante como
tratamiento complementario. Sin embargo, su uso sigue siendo controvertido
debido a los posibles efectos adversos y a la falta de consenso sobre su
eficacia a largo plazo.
A pesar de que el TTCG es
una enfermedad reconocida desde hace décadas, la baja prevalencia en el tobillo
y el pie explicaría la escasa
bibliografía específica disponible. Esto resalta la importancia de comunicar experiencias clínicas en estas
localizaciones y así contribuir a comprender mejor los abordajes diagnóstico y
terapéutico.
El objetivo de este estudio fue evaluar los resultados clínicos
y la tasa de recidiva
de una serie de pacientes con un TTCG sometidos
a una sinovectomía artroscópica en la articulación del tobillo o subastragalina, sin radioterapia adyuvante.
Se realizó un estudio
observacional, descriptivo y longitudinal para analizar una serie de pacientes
diagnosticados con sinovitis vellonodular pigmentada
en la articulación del tobillo o subastragalina.
Todos habían sido sometidos exclusivamente a una artroscopia, entre julio de 2014 y junio de 2023, y tenían un seguimiento mínimo de 24 meses.
Los criterios
de inclusión fueron:
diagnóstico anatomopatológico positivo
de TTCG (Figura 4), compromiso de la
articulación del tobillo o subastragalina,
tratamiento exclusivamente artroscópico, sin radioterapia adyuvante y un seguimiento clínico y por imágenes
de, al menos, 24 meses. El diagnóstico se basó en hallazgos clínicos y
fundamentalmente en las imágenes de RM, esto permitió indicar la sinovectomía
artroscópica, con la toma de muestras para el estudio anatomopatológico.
A todos los pacientes se
les realizó una RM para evaluar signos de recurrencia durante el seguimiento y
en el último control.
Se registraron las siguientes variables: sexo, edad, lado afectado,
articulación comprometida (tobillo, subastragalina o ambas), tipo de presentación del TTCG (localizado o difuso), sintomatología inicial y tiempo de seguimiento posoperatorio en meses. Se
evaluó si la resección artroscópica de la sinovial afectada fue completa o
incompleta. Los estudios por imágenes preoperatorios incluyeron radiografías simples
de frente, de perfil y oblicua, del tobillo
y el pie, y tomografía computarizada y RM de tobillo
y pie. En el último
control, se repitieron las radiografías y la
RM para descartar recidivas (Figuras 5 y 6).
Los resultados clínicos
pre y posoperatorios se evaluaron con la escala de la AOFAS (American Orthopaedic Foot and Ankle Society) para determinar el dolor, la función y la
alineación del pie y el tobillo; y también con la escala analógica visual para dolor (EAV).
Además, se les preguntó a los pacientes
si volverían a elegir operarse.
Se registraron las complicaciones posoperatorias inmediatas y alejadas
(último control).
El procedimiento se
realizó bajo bloqueo del nervio poplíteo y sedación. Se utilizó un torniquete a
250 mmHg en el muslo, con exanguinación previa.
La artroscopia se llevó a
cabo con solución fisiológica y, en todos los casos, los objetivos fueron la
resección completa de la sinovial afectada para evitar así la recidiva, y el
envío de muestras para el estudio anatomopatológico.
Los portales
artroscópicos fueron planificados según la localización específica de la lesión
en cada caso. La artroscopia anterior de tobillo se efectuó a través de los
portales convencionales anteromedial y anterolateral, con el paciente en decúbito dorsal, y con
un artroscopio de 4 mm. Para la artroscopia subastragalina se utilizaron artroscopios de 2,7 mm o 4,0
mm, de acuerdo con la preferencia técnica. Se emplearon los portales laterales,
posteriores o la combinación de laterales y posteriores, con el paciente en
decúbito lateral o ventral, según cada caso.
En un paciente, se utilizaron portales laterales con un artroscopio de 2,7 mm y un ángulo de 30º. En otro paciente con compromiso tanto el seno
del tarso como de la parte posterior de la articulación subastragalina,
fue necesario utilizar portales
laterales y posteriores para un acceso
completo a la articulación subastragalina. En este
caso particular, se emplearon artroscopios de 2,7 mm y 4,0 mm y se colocó al
paciente en decúbito ventral para permitir la flexión de la rodilla y la
rotación externa de la pierna, y facilitar así el acceso a la cara lateral del
pie. En otro paciente, se utilizaron los portales artroscópicos posteriores, en decúbito
ventral, con un artroscopio de 4,0
mm, empleando tracción suave con una fronda para alcanzar la porción anterior
de la faceta posterolateral de la articulación subastragalina
(Figura 7).
Con el procedimiento artroscópico siempre fue posible
resecar todo el tejido comprometido y obtener, al menos,
una muestra de la sinovial patológica para el estudio anatomopatológico. Por lo
tanto, todos los pacientes fueron sometidos a una artroscopia, con resección
completa del tejido patológico.
Los portales se cerraron
con sutura de nailon 4-0. Se colocó una valva de yeso posterior, suropedia y se indicó descarga con muletas hasta el primer control posoperatorio que se realizó
a los tres días del procedimiento; en ese
momento, se retiró la valva de yeso, se permitió la carga de peso progresiva
según la tolerancia, estimulando los ejercicios de movilidad. A la tercera
semana, se retiraron los puntos.
Los datos se ingresaron
en el programa Microsoft Excel® y se analizaron con el programa SPSS versión
23. Se aplicaron estadísticos descriptivos (media y desviación estándar) y la prueba de la t de muestras
pareadas para comparar los
puntajes pre y posoperatorios de la escala de la AOFAS y la EAV. Se consideró
estadísticamente significativo un valor p <0,05.
Se incluyó a 7 pacientes
que tenían una edad promedio de 44.86 ± 11.60 años (rango 29-62). Cinco
(71,43%) eran hombres y dos (28,57%), mujeres. Cinco pacientes (71,43%) tenían
compromiso del lado derecho y dos (28,57%), del lado izquierdo. Cuatro (57,14%)
tenían un TTCG-D y tres (42,86%), un TTCG-L. La localización del compromiso
articular se distribuyó de la siguiente manera: dos casos (28,57%) de
compromiso aislado de la articulación subastragalina; dos (28,57%)
de compromiso aislado
de la articulación del tobillo;
tres (42,86%) con afectación simultánea tanto de la articulación del tobillo como la subastragalina. En la Tabla 1, se detallan los síntomas
iniciales de los pacientes. El seguimiento promedio fue de 57.42 meses (rango
24-132).
No se produjeron
complicaciones intraoperatorias ni en los controles posoperatorios (inmediato y
alejado). No se detectaron recidivas en el último control con RM.
Se observó una mejoría
estadísticamente significativa y clínicamente sustancial en los puntajes de las
escalas clínicas utilizadas tras la cirugía. Esto se ve reflejado en los
puntajes medio de la escala de la AOFAS
de 63,43 ± 14,63 (rango 51-87) antes de la cirugía y de 94,57 ± 3,78 (rango
91-100) después de ella (Tabla 2).
En cuanto a la EAV, el
puntaje medio preoperatorio fue de 5,71 ± 1,5 (rango 3-7) y el posoperatorio,
de 0,43 ± 0,53 (rango 0-1), lo que indica una mejoría sustancial (Tabla 3).
Los puntajes
pre y posoperatorios se compararon con la prueba
de la t de Student
para muestras pareadas. Tanto los puntajes de la escala de la AOFAS como los de la EAV tuvieron diferencias estadísticamente significativas entre el
pre y el posoperatorio (p <0,001), esto puso en evidencia una mejoría
clínica relevante luego de la operación (Tabla 4,
Figuras 8 y 9).
Todos los pacientes volverían a elegir operarse,
lo que revela una satisfacción alta con los resultados obtenidos.
El TTCG fue descrito, por
primera vez, por Chassaignac, en 1852, quien lo
identificó como una afección que compromete las vainas de los tendones
flexores, aunque inicialmente sugirió que podría desarrollarse como una
condición maligna neoplásica. Posteriormente, en 1941,
Jaffe describió las presentaciones clínicas
de la enfermedad y reportó 20 casos con compromiso tanto articular
como tendinoso, y propuso una clasificación basada en la ubicación y los hallazgos histológicos.6 Granowitz y cols.
llevaron a cabo investigaciones que contribuyeron a una
reconsideración y clasificación más precisa de esta enfermedad, tal como la
conocemos actualmente.7
Existen dos tipos clínicos
principales: el TTCG-L,
caracterizado por la presencia de pequeños nódulos
con o sin pedículo y el TTCG-D, donde el compromiso afecta toda la
sinovial y la cápsula articular. Aunque
ambos tipos comparten hallazgos macroscópicos e histológicos en el tejido
sinovial, caracterizados por depósitos de hemosiderina, su comportamiento
biológico es considerablemente diferente. El TTCG-L permite una resección con
márgenes seguros y la tasa de recidiva
es menor. En cambio, el tratamiento quirúrgico para el TTCG-D
puede resultar desafiante, la resección completa
puede ser difícil,
en algunos casos,
puede provocar un proceso localmente agresivo y recurrencias, que varían entre el 9% y el 49% según diversos factores,
como el tiempo de seguimiento, la articulación afectada, la
resección alcanzada y el uso de radioterapia adyuvante.7-10
Históricamente, el TTCG se consideraba un cuadro originado
por procesos inflamatorios crónicos en la sinovial.
Sin embargo, estudios más recientes sugieren que su origen podría ser
neoplásico. Sciot y cols. demostraron una conexión
clara entre el TTCG y alteraciones cromosómicas clonales en la región 1p11-13.
En investigaciones posteriores, identificaron el factor estimulante de colonias
1 (colony-stimulating factor 1, CSF-1), presente en el punto
de ruptura 1p13, que codifica la citocina CSF-1, responsable de la
proliferación y diferenciación de monocitos y macrófagos. Esta evidencia apoya la hipótesis
de un origen neoplásico del TTCG, lo que marca un cambio significativo en la comprensión de
su patogenia.11,12
West y cols. publicaron que el 77% de los pacientes con un TTCG-L
y el 63% con un TTCG-D tenían
una sobre-expresión del CSF-1, lo que generaría señales autocrinas y paracrinas que estimulan la proliferación de macrófagos
neoplásicos. Además, el CSF-1 podría
inducir a otras células inflamatorias, como histiocitos, linfocitos y
osteoclastos, a expresar
sus receptores. Estos
resultados fueron confirmados por Nilsson y cols., quienes
registraron que el 92% de sus
pacientes con un TTCG presentaban una
ruptura en el cromosoma 1p11-13, con una translocación frecuente en 2q35-75. Ambos estudios describen procesos clonales
y trisomías en los cromosomas 5 y 7, lo que refuerza la hipótesis del origen
neoplásico de esta enfermedad.13,14
Según Myers y cols., la incidencia anual del TTCG es de 1,8 pacientes
por millón de habitantes, afecta por igual a hombres y mujeres, principalmente
durante las primeras tres décadas de vida.15
Respecto al compromiso en el pie y el tobillo, existen
pocas publicaciones, la mayoría son series de casos breves o reportes aislados. En 2006,
Sharma y cols. comunicaron la serie más extensa (14 casos), nueve de ellos
tenían compromiso del tobillo:
seis con formaciones tumorales sinoviales extrarticulares, dos con compromiso intrarticular y uno con compromiso subastragalino aislado. Rochwerger
y cols. publicaron una serie de ocho casos: cuatro con compromiso en las articulaciones del tobillo y retropié, uno en las tarsometatarsianas y tres en los dedos.
Ghert y cols. informaron seis casos: dos en el tobillo, cuatro con múltiples
articulaciones afectadas (subastragalina, mediopié,
antepié).16-18
En las fases iniciales
del cuadro, las radiografías pueden ser normales.
En estadios más avanzados, se identifican
erosiones, quistes con bordes escleróticos y lesiones osteocondrales, junto con
mineralización y compromiso de superficies articulares.
Los estudios
diagnósticos, como ecografía, tomografía computarizada o gammagrafía, no son
decisivos en el diagnóstico. La RM ofrece imágenes
más representativas, con señales hipointensas en secuencias T1 y T2 debido
a los depósitos de hemosiderina, aunque no son patognomónicas, son altamente
sugestivas. La RM también es útil para evaluar la extensión sinovial y detectar
recidivas. Permite la planificación quirúrgica con el objetivo de realizar la sinovectomía completa
y el envío de muestras
para estudio anatomopatológico, y así establecer el diagnóstico
definitivo.19
El tratamiento del TTCG
debería de ser temprano para evitar la extensión del daño articular y debe
ajustarse a variables, como la edad, la localización, el tipo, el compromiso articular
y los tejidos periarticulares afectados. La resección completa puede realizarse por vía abierta o
artroscópica. En el TTCG-D, cuando no es posible lograr la resección completa,
se puede indicar
radioterapia adyuvante. Blanco y cols. informaron buenos resultados con la
resección artroscópica parcial
y la radioterapia a baja dosis (26 Gy); sin embargo, tres pacientes (14%)
requirieron una nueva artroscopia por una recidiva.20
En una revisión
sistemática, Mollon y cols. concluyeron en que la radioterapia adyuvante redujo
significativamente la recurrencia en pacientes con un TTCG-D, la radioterapia
estaría indicada cuando no se logra una sinovectomía completa.10 Reinhard y cols. señalaron
que la radioterapia es segura y eficaz tanto como tratamiento
complementario como en casos de recidiva, las dosis utilizadas oscilan entre 30 y 50 Gy. En nuestra serie,
no fue necesaria la radioterapia adyuvante, ya que se logró la resección artroscópica completa en todos los casos tratados.
Los estudios coinciden en que la sinovectomía artroscópica es eficaz
en las formas localizadas intrarticulares, y que
la tasa de recidiva es baja. No obstante, en las formas
difusas, en el tobillo, la enfermedad se extiende por recesos y vainas
tendinosas, y esto dificulta una resección completa
y conduce a altas tasas
de recidiva con la cirugía
aislada (40-60%).10,21-23
En series de casos y estudios
de cohortes, se ha demostrado que la asociación de sinovectomía con radioterapia
posoperatoria permite alcanzar
tasas de control
local superiores al 80-90% en pacientes con un TTCG-D,
mientras que las tasas de recidiva
son más elevadas (40-60%) tras los procedimientos quirúrgicos aislados. En este contexto, la indicación de radioterapia adyuvante se reserva
principalmente para cuadros
con resección sinovial
incompleta, compromiso difuso extenso
o recidivas posquirúrgicas. Baniel y cols. publicaron una tasa de recidiva <10%
tras la radioterapia, no observaron efectos
adversos significativos a largo plazo, lo cual consolida su rol terapéutico en el manejo del TTCG-D. Por el contrario, en pacientes con un TTCG-L,
el pronóstico luego de un tratamiento quirúrgico dirigido, con resección
completa es bueno y el riesgo de recidiva a mediano y largo plazo es bajo.23
En todos los pacientes de
nuestra serie, tanto con un TTCG-L como con un TTCG-D, se logró la resección
completa del tejido patológico. Consideramos que este aspecto
podría haber contribuido a la ausencia
de recidivas durante el
seguimiento.
Este estudio tiene
fortalezas, como la posibilidad de lograr una resección artroscópica completa
del tejido patológico en todos los casos tratados. Durante el seguimiento, no
se observaron recidivas por RM y los resultados clínicos revelaron una mejoría
significativa tanto de la función
como de la reducción del dolor según la escala de la AOFAS
y la EAV. No obstante, tiene limitaciones inherentes a su diseño
retrospectivo observacional y al reducido tamaño de la muestra,
lo cual impide
extrapolar los resultados o establecer conclusiones definitivas. Sin embargo, dada la baja frecuencia de este
cuadro en el retropié y la escasa bibliografía específica disponible,
consideramos que nuestra serie aporta información clínica relevante para el
manejo de esta entidad poco frecuente.
En nuestra serie, la sinovectomía artroscópica logró resultados clínicos
satisfactorios y no hubo recidivas durante el seguimiento. La técnica podría
considerarse una alternativa terapéutica eficaz en casos seleccionados donde sea
técnicamente factible lograr una resección
completa del tejido patológico. Si bien los resultados obtenidos
fueron favorables, se requieren estudios con más pacientes y
seguimientos prolongados para establecer conclusiones definitivas.
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ORCID
de H. Masaragian: https://orcid.org/0000-0001-5971-5121
ORCID de H. Herrera: https://orcid.org/0000-0002-0036-8468
ORCID de M. Rofrano: https://orcid.org/0000-0003-1947-8218
ORCID
de L. Rega: https://orcid.org/0000-0002-6850-5318
ORCID de P. Yapur:
https://orcid.org/0000-0002-6926-9732
Recibido el 19-4-2026. Aceptado luego de la evaluación el 6-6-2026 • Dra. DANIELA
BLANCO • blancodanielita@gmail.com • https://orcid.org/0009-0006-0490-4295
Cómo citar este artículo: Masaragian H, Herrera H, Blanco D, Rofrano M, Rega L, Yapur P. Tumor tenosinovial de células gigantes
en el retropié. Tratamiento artroscópico y resultados clínicos.
Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2026;91(3):225-237. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.3.2347
Información
del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.3.2347
Fecha
de publicación: Junio, 2026
Conflicto
de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
Copyright: © 2026, Revista de la Asociación Argentina de Ortopedia y
Traumatología.
Licencia: Este artículo está bajo una Licencia Creative Commons
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